Sofía entre aguas termales y el monte Vitosha: naturaleza a las puertas de la ciudad
Las fuentes termales, herencia milenaria de Sofía
Sofía debe su existencia a sus aguas minerales calientes. Los romanos, grandes amantes de las termas, fundaron Serdica en el siglo I precisamente gracias a estas fuentes. Los otomanos perpetuaron la tradición construyendo hammams que utilizaban estas aguas naturales para beber y bañarse. El imponente edificio de los Baños Centrales Minerales, inaugurado en 1913 en estilo neobizantino con fachadas adornadas de cerámicas coloridas, preside hoy el corazón de la ciudad. Cerrado como baños en 1986, alberga actualmente el Museo Regional de Historia de Sofía. Frente al edificio, los habitantes siguen llenando sus botellas en las fuentes públicas de agua mineral caliente, una escena insólita en plena capital europea.
El monte Vitosha, terreno de juego a 30 minutos del centro
Dominando Sofía desde sus 2 290 metros, el monte Vitosha es el pulmón verde de la capital. Accesible en autobús o tranvía desde el centro, ofrece una red de senderos señalizados para todos los niveles. En primavera y verano, excursionistas y familias recorren caminos forestales bordeados de ríos y cascadas. La cumbre del Cherni Vrah (Pico Negro) recompensa a los caminantes con un panorama impresionante sobre la llanura de Sofía. En invierno, la estación de Aleko permite esquiar a solo 22 kilómetros de la capital, un privilegio poco común en Europa.
El parque natural de Vitosha, biodiversidad preservada
Declarado parque natural en 1934, Vitosha es el parque más antiguo de este tipo en los Balcanes. Su flora cuenta con más de 1 500 especies vegetales, y sus bosques de hayas y coníferas albergan ciervos, rebecos y más de 200 especies de aves. Los «ríos de piedra», corrientes de bloques graníticos que se cruzan en ciertos senderos, constituyen un fenómeno geológico fascinante. El monasterio de Dragalevtsi, enclavado en el bosque a media ladera, ofrece una pausa espiritual y cultural apreciada por los excursionistas que se dirigen al telesilla.
Bankya y los balnearios modernos alrededor de Sofía
A unos veinte kilómetros al oeste de Sofía, la pequeña ciudad de Bankya es célebre desde hace siglos por sus aguas termales con propiedades terapéuticas. Su baño público, construido en 1911 bajo el reinado del rey Fernando, sigue siendo un lugar apreciado para la relajación. Varios complejos de bienestar modernos han surgido alrededor de Sofía en los últimos años, ofreciendo piscinas de agua mineral, saunas y tratamientos a precios muy asequibles comparados con el resto de Europa. Cuente entre 10 y 25 euros por media jornada completa de relax, un argumento más para los viajeros en busca de bienestar económico.