Gastronomía búlgara: qué comer en Sofía
La banitsa, reina del desayuno búlgaro
Es imposible alojarse en Sofía sin probar la banitsa, un hojaldre dorado y crujiente relleno de sirene (queso blanco búlgaro) y huevos. Este plato emblemático se degusta en el desayuno en las «banitsarnitsa», panaderías especializadas que se encuentran en cada esquina. Acompañada de un vaso de boza, bebida fermentada de cereales con un sabor ligeramente dulce, la banitsa constituye un ritual matinal sagrado para los habitantes de Sofía. También existen versiones rellenas de espinacas, puerros o calabaza según la temporada. En Navidad, la tradición manda introducir un pequeño papel de la buena suerte dentro de la masa.
Shopska salata y tarator, frescura de los Balcanes
La ensalada shopska es el plato nacional oficioso de Bulgaria. Compuesta de tomates jugosos, pepinos crujientes, pimientos y cebollas, se cubre generosamente con sirene rallado que se funde ligeramente sobre las verduras frescas. Sus colores blanco, verde y rojo recuerdan además la bandera búlgara. El tarator es una sopa fría a base de yogur, pepino, ajo, eneldo y nueces, servida helada en verano. El yogur búlgaro, fermentado con la bacteria Lactobacillus bulgaricus descubierta en Bulgaria en 1905, es famoso por su textura espesa y sus beneficios para la salud.
Kebapche y kavarma, los platos de carne imprescindibles
El kebapche es la estrella de la barbacoa búlgara: una salchicha alargada de carne picada especiada (cerdo y ternera), asada a la brasa y servida con patatas fritas y ensalada shopska. Los habitantes de Sofía son tan aficionados que se encuentran tanto en restaurantes como en quioscos callejeros. La kavarma, guiso cocinado a fuego lento en una cazuela de barro, combina carne de cerdo o pollo con champiñones, pimientos, tomates y cebollas, todo ello realzado con especias y un huevo escalfado encima. Servida muy caliente, es el plato reconfortante por excelencia durante los meses de invierno.
El vino búlgaro y las direcciones imprescindibles
Bulgaria es uno de los países vinícolas más antiguos del mundo con una tradición que se remonta a la época tracia, hace más de 3 000 años. Las variedades locales como el mavrud y el gamza producen tintos intensos y afrutados que sorprenden gratamente a los enófilos. Varios bares de vinos del centro de Sofía proponen degustaciones desde 5 euros. Para descubrir la cocina local, el mercado cubierto Zhenski Pazar (Mercado de las Mujeres), el más antiguo de Sofía, ofrece un ambiente auténtico y popular con sus puestos de frutas, verduras, especias y quesos. Cuente entre 5 y 10 euros por una comida completa en un restaurante tradicional, lo que convierte a Sofía en una de las capitales más asequibles de Europa para los amantes de la gastronomía.