Visitar Sofía: los imprescindibles de la capital búlgara
La catedral Alexander Nevski, joya ortodoxa
Es imposible visitar Sofía sin admirar la catedral Alexander Nevski, emblema de la ciudad y una de las mayores catedrales ortodoxas del mundo. Construida a principios del siglo XX en homenaje a los soldados rusos caídos durante la liberación de Bulgaria en 1878, impresiona por sus cúpulas doradas visibles desde varios barrios de la ciudad. El interior alberga frescos monumentales, iconos valiosos y una cripta transformada en museo de arte religioso. La entrada es gratuita y la visita puede durar de unos minutos a una hora según su curiosidad.
Serdica, la ciudad antigua bajo sus pies
Sofía reposa sobre los vestigios de Serdica, ciudad romana fundada en el siglo I. El complejo arqueológico de Serdica, accesible gratuitamente en el paso subterráneo del metro, revela calles empedradas, termas y una basílica paleocristiana del siglo V. Más allá, la iglesia de San Jorge, una rotonda de ladrillo rojo construida en el siglo IV bajo el emperador Constantino, es el edificio más antiguo de la capital. Está ubicada en el patio interior del antiguo hotel del Partido Comunista, creando un contraste impactante entre la Antigüedad y el siglo XX.
Tres templos, tres religiones, un solo barrio
Sofía ofrece un espectáculo poco común en Europa: en un perímetro de unos pocos cientos de metros coexisten la catedral Sveta Nedelya (ortodoxa), la mezquita Banya Bashi (otomana, construida en 1576 y todavía en funcionamiento), la sinagoga de Sofía (la mayor sinagoga sefardí de Europa) y la iglesia católica de San José. Esta coexistencia pacífica, apodada el «triángulo de la tolerancia religiosa», atestigua una historia multicultural excepcional y constituye un paseo fascinante por el corazón del casco antiguo.
La iglesia de Boyana, tesoro clasificado por la UNESCO
A unos diez kilómetros del centro, al pie del monte Vitosha, la iglesia de Boyana es una joya medieval inscrita en el patrimonio mundial de la UNESCO. Sus frescos de 1259, notablemente conservados, se consideran obras maestras precursoras del Renacimiento europeo. Los rostros expresivos y los colores vibrantes de estas pinturas murales los convierten en uno de los testimonios artísticos más importantes de los Balcanes. La visita está limitada a 15 minutos por grupo para preservar las obras, por lo que se recomienda reservar con antelación.